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lunes, 16 de agosto de 2021

Encuentro Nacional de Mujeres 2021: ¡Construyamos un Frente Nacional!

El pasado viernes 13 de agosto del presente año, tuvo lugar el Encuentro Nacional de Mujeres en el Lobby del Teatro Cantaclaro sede del Partido Comunista de Venezuela (PCV).

Esta actividad fue organizada por la Comisión Nacional de Mujeres de la Alternativa Popular Revolucionaria (APR), con el apoyo del Movimiento de Mujeres "Clara Zetkin" (MMCZ),  en la que pudieron participar diferentes organizaciones fuera de la alianza.

Las organizaciones que se hicieron presente en el encuentro fueron las siguientes: El Partido Revolucionario del Trabajador (PRT), La Corriente Revolucionaria Rafael Uzcátegui (CRUZ), el Movimiento de Mujeres "Clara Zetkin" (MMCZ), La Red Nacional de Comuneros y Comuneras (RNC), el Frente Nacional de Lucha de la Clase Trabajadora (FNCLT), La Juventud Comunista de Venezuela (JCV), la Casa de la Amistad Revolucionaria Venezolana - Boliviana, el Partido Comunista de Venezuela (PCV), la Corriente Marxista Lucha de Clases (LdC) entre otras organizaciones y movimientos de mujeres.

El encuentro fue de carácter amplio, en donde se pudo visibilizar el rol de las mujeres en Venezuela y discutir sobre temáticas relacionadas con la opresión del sistema capitalista y la cultura machista y patriarcal, en donde compañeros y compañeras de diferentes organizaciones políticas y del poder popular hicieron sus aportes en materia femenina.

El evento contó con la participación de diferentes ponentes, que enfocaron sus intervenciones en dos ejes temáticos: 

1) “La crisis del capitalismo y su impacto en la vida de las mujeres”. El cual fue abordado por las compañeras Claudia Herrera, Coordinadora de Relaciones Internacionales del MMCZ y Paola Vásquez, parte del Comité Central de la Corriente Marxista "Lucha de Clases".

2) “Aportes de las mujeres a la lucha popular”, este eje fue expuesto por las compañeras Jackeline López, del Comité Central del PCV y de la Comisión Nacional de Mujeres Comunistas, junto a Rummie Quintero, activista por los Derechos Humanos en Venezuela.

La actividad contó con la moderación de la camarada Elena Linárez, Presidenta del Movimiento de Mujeres “Clara Zetkin”.

El evento se desenvolvió de manera exitosa, en donde se destacó la importancia de impulsar el Congreso Fundacional de la Alternativa Popular Revolucionaria (APR) y la conformación de comisiones regionales de mujeres en todo el país, para constituir los núcleos populares revolucionarios, con el objetivo de construir un frente nacional que contribuya a la unidad de las fuerzas de izquierda en Venezuela.

El evento fue transmitido en vivo en las diferentes plataformas de la Alternativa Popular Revolucionaria (APR), contando con la participación de mujeres a nivel nacional, las cuales pudieron enviar sus mensajes y aportes en tiempo real.


De la misma manera, al encuentro fueron enviados varios saludos internacionales por parte de diferentes compañeras y organizaciones de mujeres Latinoamericanas como: el Colectivo Feminista Clasista Ana Montenegro (Brasil), la Asociación Nacional de Mujeres Colombianas (ASONAM-C), la Unión Nacional de Mujeres Guatemaltecas (UNAMG), la Liga de Mujeres Revolucionarias de la Izquierda Socialista, sección mexicana de la Corriente Marxista Internacional (CMI), La Corriente Socialista Militante, sección Argentina de la CMI y de parte de Francis Lima, Coordinación Nacional del Movimiento Mujeres por el Socialismo en Brasil.


Sin duda la actividad fue bastante combativa, y contó con un cierre cultural de la mano de la camarada Paola Vásquez, miembro de La Corriente Marxista Lucha de Clases y de la Comisión de Mujeres de la alianza, quien interpretó un par de canciones dedicadas a la memoria de todas aquellas mujeres que ya no pueden ser escuchadas.

¡Por la emancipación de la mujer, luchemos por el socialismo!

¡Ni una menos!

jueves, 29 de abril de 2021

Desafíos y potencialidades del Congreso Fundacional de la APR: ¡Construyamos una herramienta de lucha!

 

Tras varios meses de discusiones y debates sostenidos en el seno de la Comisión Política Nacional de la Alternativa Popular Revolucionaria (APR), y del esfuerzo colectivo de las diferentes organizaciones nacionales que la integran, el pasado lunes 19 de abril tuvo lugar el lanzamiento público del Congreso Fundacional de la alianza, proceso que debe propiciar, durante varias semanas, el encuentro, la discusión y la articulación de activistas y líderes sociales de izquierda, con miras a construir un nuevo referente político al servicio de todas las luchas obreras y populares, y con claras perspectivas de transformación revolucionaria de la sociedad.

La APR nació a mediados del año pasado en un contexto electoral signado por un profundo reflujo social, traducido en desmovilización, apatía, despolitización de amplias capas desmoralizadas y baja participación en comicios de diverso tipo. Sin embargo, a pesar de las dificultades derivadas de la terrible crisis general que atraviesa el país y los innumerables ataques mediáticos del gobierno que intentan vincular a líderes de la APR con la derecha y el imperialismo, la alianza de izquierda ha logrado mantenerse en pie, superando las expectativas de sus adversarios que estimaron su desaparición luego de las elecciones parlamentarias del 6D.

Motivado a los ataques gubernamentales contra la APR, la censura e invisibilización a la que ha sido sometida desde su nacimiento, al proceso de reflujo social que también ha impactado a lo interno de las organizaciones que la conforman y en nuestra opinión a la falta de coordinación y clarificación política y programática, la APR aun no se ha convertido en un foco de atracción para amplios sectores populares y de izquierda. El objetivo inmediato de la coalición, en el marco del inicio del Congreso Fundacional, es construir una política coherente, sobre la base de la discusión democrática y en la lucha concreta codo a codo con las masas, capaz de atraer la atención y el interés de una capa importante de activistas sociales y de la izquierda chavista. Creemos que el primer paso para alcanzar tal fín radica en definir un programa revolucionario.

¿Por qué surge la iniciativa del Congreso Fundacional de la APR?

El Congreso de la APR ha surgido producto de la necesidad de agrupar y organizar a las distintas fuerzas políticas y sociales de izquierda, para resistir no solo los embates del imperialismo y sus lacayos contra el pueblo trabajador venezolano, sino también las medidas antiobreras y antipopulares tomadas por el gobierno nacional, el cual viene aplicando un severo ajuste económico de corte burgués, que condena a la austeridad a la gran mayoría de la población. De espaldas a sus bases sociales de respaldo, la burocracia Psuvista no deja de brindar todo tipo de muestras de buena voluntad al imperialismo para que flexibilice las sanciones hasta ahora sin ningún resultado, de promover toda clase de iniciativas de diálogo y concesiones a Fedecamaras y a Fedenaga, de recomponer la posición de los latifundistas en el campo y de abrirle paso a la llamada burguesía revolucionaria.

Claramente, estamos en presencia de una profunda crisis de la dirección del movimiento revolucionario en nuestro país. Esta crisis puede ser aprovechada por la APR para erigirse como referencia orgánica de las mayorías, solo si ésta emprende una política revolucionaria acertada, en un proceso de acumulación de fuerzas, que ahuyente toda manifestación de oportunismo y brinde dirección y coordinación a las luchas del pueblo trabajador a nivel nacional.

Esta tarea se hace más cuesta arriba entendiendo las dificultades para construir un nuevo referente político de carácter socialista y antiimperialista, tras la bancarrota del reformismo gubernamental de otrora, que ahora claudica vergonzosamente a los dictámenes del capital. No obstante, los marxistas consideramos que la profundidad de la crisis capitalista mundial invalida cualquier solición burguesa inmediata al colapso económico-social de nuestro país. La izquierda consecuente debe agitar en torno a la necesidad de una salida revolucionaria a la crisis, pues esta es la única que puede preservar y proteger los intereses de los trabajadores. He allí la importancia de iniciar un proceso congresual que, entre tantas cosas, atraiga, haga nacer y propicie el agrupamiento de un nuevo liderazgo revolucionario desde abajo, dispuesto a luchar por el socialismo.

Por otro lado, la iniciativa congresual surge ante la imperiosa necesidad de cohesionar políticamente a las agrupaciones que conformamos la APR, de delimitar de manera clara y sobre la base de la amplia discusión los acuerdos y diferencias entre las organizaciones, de medir el nivel de convocatoria de nuestras fuerzas actuales, de coordinar de mejor manera nuestros cuadros a nivel regional y local, de atraer a la órbita de la alianza a aquellos sectores con los que podemos tener afinidades y coincidencias políticas, y de ir al encuentro de aquellos luchadores sociales dispuestos a integrarse a la APR.

¿Qué objetivos debe trazarse el Congreso Fundacional de la APR?

Como señalamos, la conformación de la APR fue a propósito de la coyuntura electoral parlamentaria del 2020. Si bien la alianza surgió esgrimiendo las banderas del antiimperialismo y el socialismo, hasta ahora no se han visibilizado mayores coincidencias políticas concretas en tanto la coalición no ha discutido y definido una perspectiva política nacional e internacional y un programa unitario, más allá del que cada organización promueve por separado. Ésta es una falencia a superar en el Congreso Fundacional, pues desde Lucha de Clases consideramos que la unidad de este sector de la izquierda no puede estar construida sobre la base del pragmatismo electoral, que suele ser campo abierto al arribismo, el carrerismo y el oportunismo.

Para Lucha de Clases es vital la clarificación política de dicha unidad, la cual debe partir de un balance y una lectura unitaria de las tendencias generales de la situación nacional e internacional, que derive en el acuerdo de un programa revolucionario, que no es más que una declaración de intenciones y objetivos de cara a la lucha inmediata del pueblo trabajador y oprimido, y sus alcances más profundos en torno a las tareas históricas de transformación socialista de la sociedad. El definir un programa unitario revolucionario, del cual se desprenda la estrategia y las tácticas de lucha, se promuevan liderazgos acordes al mismo y que conecte con las aspiraciones de la clase obrera y el pueblo sobretodo con su capa de activistas y liderazgos avanzados, es el mejor antídoto contra el oportunismo y el arribismo.

En este sentido, uno de los objetivos que debe proyectar el Congreso de la APR es impulsar la construcción colectiva de un plan y una agenda de lucha, que abarque distintos puntos como: la reivindicación obrera por un salario que al menos cubra las necesidades bssicas, por la derogación del memorándum 2792, por las recuperación de las prestaciones sociales y las pensiones, contra las privatizaciones, contra los desalojos arbitrarios de familias campesinas, por una genuina reforma agraria, contra la criminalización y judicialización de las luchas, por servicios públicos y de calidad, entre otros. De este modo, se buscaría unificar las fuerzas sociales, obreras y populares que se encuentran resistiendo los embates de la crisis, la oligarquía y la burocracia estatal de manera aislada. Una lucha defensiva bien encaminada debe organizar de mejor manera las fuerzas de la clase obrera, el pueblo pobre y sus vanguardias, toda vez que educa a todos estos sectores en la necesidad de trascender la insuficiencia del plano reivindicativo, para avanzar hacia la batalla política y con miras a que este proceso evolucione hasta una lucha de clases, de explotados y trabajadores contra explotadores y parásitos. Esta lucha no puede perder de vista que la mejor garantía para el alcance y preservación de conquistas, derechos y una mejora general en las condiciones de vida de las mayorías oprimidas, radica en la nacionalización de todas las palancas fundamentales de la economía, para la planificación racional de los recursos y la producción, bajo control obrero y popular.

¿A qué desafíos se enfrenta el Congreso Fundacional de la APR?

Lamentablemente son varias las dificultades a las que se enfrenta y debe superar el Congreso Fundacional de esta alianza. En principio, tenemos la profundidad de la crisis económico-social del país, que ha pauperizado la calidad de vida de los trabajadores en general y sus líderes sociales y políticos en particular, lo que ha distanciado y desmoralizado a gran parte de la vanguardia revolucionaria. Aunado a lo anterior, la pandemia de Covid-19 ha agudizado la desmovilización y el reflujo social a causa de los riesgos de contagio y las restricciones de movilidad, siendo parte de las limitaciones objetivas para la participación masiva de la población.

De la misma manera, la invisibilización y censura mediática a la que está sometida la APR para la difusión de sus ideas, sus debates y sus convocatorias, representa una adversidad muy fuerte a superar. Parte de ésto lo vimos en la campaña electoral del año pasado para las elecciones parlamentarias, donde, por instrucciones del gobierno, se invisibilizó a los candidatos de la coalición y hasta la tarjeta electoral del PCV. Las únicas menciones que se hacen de la APR en los medios públicos y privados son generalmente comentarios indirectos, difamatorios y satíricos, carentes de la más mínima base. Llama la atención que el TSJ, el 20 de abril, hiciera efectiva la condenable orden de suspensión de la programación y desalojo de las instalaciones de Radio Rumbos 670 AM, emitida en diciembre del 2020, justo antes de que se transmitiera una entrevista a Otto Van Der Velde, Secretario General del PRT, organización que forma parte de la APR. No está de más decir que tal fallo es repudiable y que como marxistas nos oponemos a cualquier medida que cercene derechos democráticos y fortalezca la posición del Estado burgués frente a los trabajadores.

Ahora bien, no solo existen dificultades en cuanto al contexto en el que se desarrolla el trabajo político de la APR. También pueden surgir escollos al interior del frente, como los peligros a ceder ante las presiones electoralistas, las cuales, sino se asumen de manera mesurada, pueden distraer nuestra atención hacia la consolidación de la alianza mediante el Congreso Fundacional. Un escenario adverso en este sentido puede favorecer la aparición de carreristas hambrientos de candidaturas y caegos, sin ningún interés en construir un referente político para la clase trabajadora y el pueblo, y también plagados de intenciones de deformar los objetivos de la alianza para sus fines oportunistas.

Pensamos que en este importante periodo, el Congreso Fundacional de la alianza es prioridad. Afortunadamente esta postura es asumida por buena parte de las organizaciones de la coalición. Nosotros no desdeñamos de los comicios. Aclaramos que los marxistas entendemos el hecho electoral como una táctica que puede ser necesaria para la acumulación de fuerzas, sobre la base de la difusión de las ideas y el programa revolucionario. Pero creemos que la participación electoral en si misma, por si sola, ante el poco interés actual de las masas por los procesos comiciales y sin que aún la alianza alcance la suficiente clarificación y cohesión programática, poco contribuirá con la necesaria edificación de una herramienta política al servicio de las luchas del pueblo trabajador, al menos en este periodo.

Si bien no todas las organizaciones que hacen parte de la APR son marxistas, es importante debatir sobre este punto en particular: un Congreso Fundacional bien encaminado a nivel político y organizativo, bajo un amplio debate y participación democrática, puede convertirse en una oportunidad para el desarrollo cualitativo, la atracción de nuevas fuerzas clasistas nacionales y regionales, y para la expansión de la influencia de la APR. Si bien es importante prepararse y anticipar con suficiente antelación un eventual proceso electoral, este hecho no puede desplazar al Congreso del centro de las prioridades actuales, sobretodo cuando en este momento ni siquiera se han renovado las rectorías del CNE y en consecuencia falta tiempo para que se publique el calendario electoral 2021 para unos comicios que posiblemente serán establecidos para finales de año. Con ahínco decimos que el presente nos llama al fortalecimiento político interno de la alianza.

La potencialidad de los Núcleos APR

En el acto del 19 de abril, se dio lectura al Llamamiento al Congreso, el cual hace referencia, de manera general, a la conformación de los Núcleos APR en todo el país, que están llamados a ser las instancias de agrupación territoriales (comunitarias, barriales y parroquiales) y/o sectoriales (trabajadores, campesinos, comuneros, jóvenes, mujeres, entre otros), para la discusión y el debate democrático de los documentos del proceso congresual, como lo son: el Manifiesto Político, las Líneas Programáticas y las Normas de Funcionamiento Interno de la coalición.

Los Núcleos APR tienen una enorme potencialidad: son un medio para la participación y la sumatoria de fuerzas de vanguardia, y en la medida en que éstas puedan debatir y generar aportes, enmiendas, adiciones o sustracciones a los documentos del Congreso, democratizarán la construcción de la APR como instrumento político de la clase obrera y el pueblo. Sin embargo, creemos indispensable que los Núcleos APR no solo deberian cumplir con esta importante función, también deben convertirse en agentes que activen las luchas populares en las localidades y en los distintos sectores sociales particulares, bajo una línea de clase y revolucionaria.

El proceso congresual a partir del establecimiento de los Núcleos APR, debe dejarnos un saldo orgánico a nivel nacional, que se traduzca en el despliegue de nuevas y mayores fuerzas para la incidencia política territorial y sectorial. Además, ésto nos debe servir para visibilizar y proyectar una capa de nuevos liderazgos a nivel nacional y regional, con ascendencia y reconocimiento del pueblo trabajador, gracias a su trabajo de empuje y construcción. Si este proceso se desarrolla de manera acertada y armoniosa, daríamos pasos firmes para reconstruir la esperanza de quienes no se ven representados por ninguna de las fuerzas políticas predominantes en el país y quienes desde la izquierda hoy se sienten defraudados por un gobierno y una dirección de espaldas a sus intereses de clase.

¿Qué papel debemos jugar los marxistas en el Congreso Fundacional de la APR?


Si bien nos encontramos frente a un panorama complejo, los revolucionarios tenemos razones de sobra para sentir optimismo de cara al futuro. No debemos parar nuestra lucha por defender las conquistas alcanzadas y recuperar el rumbo del proceso revolucionario en Venezuela. Desde Lucha de Clases, como organización que ha aportado en la construcción de esta alternativa revolucionaria, nos dedicaremos, en función de nuestras modestas fuerzas, a pujar por un desarrollo congresual de amplia discusión desde las bases, a tratar de incidir con perspectivas y líneas programáticas de un claro carácter de clase, develar en cada discusión las inviabilidad de cualquier salida burguesa a la crisis, denunciar el oportunismo de las tendencias que quieran descarrilar el rumbo de la alianza, mostrar coherencia consecuente para el empuje de las diversas luchas de las clases oprimidas, y levantar con orgullo las banderas del socialismo y la revolución mundial.


¡Construyamos una Alternativa Popular Revolucionaria!
¡Por un programa revolucionario!
¡Revolución o nada!
¡Únete a Lucha de Clases!


viernes, 4 de diciembre de 2020

De la agitación a la propaganda: la cuestión sobre el salario en Venezuela


A pocos días para las elecciones parlamentarias de este 6 de diciembre, y del clamor de quienes exigen respuestas concretas en torno a los diversos problemas que aquejan a nuestro país, se ha hecho imperante realizar este artículo que toca no solo aspectos políticos-organizativos (como la agitación y la propaganda), sino que también para profundizar un poco más sobre uno de los puntos prioritarios en los que se ha centrado la campaña de los candidatos de la Corriente Marxista Lucha de Clases, y las demás organizaciones políticas que integran la Alternativa Popular Revolucionaria (APR), hablamos del salario de los trabajadores en Venezuela.

Durante todo este mes de campaña, que se caracterizó por la censura y el cerco mediático, nos hemos dado a la tarea de llegar al pueblo venezolano a pesar de las limitaciones que devienen de la pandemia y de la carencia de recursos a la cual nos hemos enfrentado para difundir ampliamente nuestro programa político. Para esto nos hemos apoyado tanto en piquetes obreros, protestas de calle, actos políticos-culturales, encuentros de mujeres, de cultores y cultoras, pintadas de murales, recorridos en comunidades, elaboración de carteles de cartón, redacción de artículos, entrevistas escritas, radios comunitarias y redes sociales. Todo ello para agitar en torno a nuestras propuestas programáticas.

Agitación y propaganda

Si bien para los que provenimos de una misma tradición revolucionaria conocemos la diferencia entre la agitación y la propaganda, esto es algo que no todas las personas vinculadas a la política manejan, lo cual ha quedado en evidencia gracias a la crítica sin fundamento que hemos recibido los marxistas, luego de actividades agitativas, ya que ciertos personajes lejos de comprender este arte, intentan desprestigiarnos o disminuir nuestros argumentos, solo por "no explicar" a detalle aspectos políticos y económicos trascendentales que evidencien las causas, las consecuencias y "las soluciones" a los problemas de nuestro país en este tipo de intervenciones. Por ello, antes de centrarme en el tema del salario de los trabajadores, trataré brevemente estos puntos, que si bien son elementos de la teoría político-organizativa del marxismo, nos permiten crecer como cuadros políticos revolucionarios.

La agitación y la propaganda son tareas fundamentales que todo cuadro político marxista debe manejar, hablamos de un arte dirigido a las masas y que debe ser explotado según el momento y las circunstancias precisas.

A partir de la obra ¿Qué hacer? de Lenin de 1902, se pueden extraer muchas lecciones, entre ellas las que hacen referencia al folleto: “Las tareas de los socialistas en la lucha contra el hambre en Rusia”. En este escrito, Plejánov nos habla de cómo el propagandista debe ser capaz de comunicar “muchas ideas a una sola o varias personas”, mientras que el agitador debe comunicar “una sola idea o un pequeño número de ideas... a toda una multitud”. Esta diferencia es sencilla pero fundamental, hoy en día gracias a las redes sociales y los medios de comunicación, pequeñas ideas pueden convertirse en información viral, y llegar a millones de personas en muy corto tiempo, no obstante, esto no suele ocurrir con obras escritas de gran profundidad, que traten temas como la crisis mundial capitalista, así estos textos toquen a cabalidad aspectos interesantes y de relevancia.

Lo que tratamos de destacar es que no bastan pocos segundos o minutos como para poder hacer una exposición considerable de ciertas "ideas complejas", o que permitan profundizar en una argumentación teórica, o la táctica de los marxistas a aplicar en una situación concreta, y como respuestas a los grandes problemas que sufre la humanidad. Sin embargo, no podemos desdeñar ninguna de estas tareas, ni la agitación, ni la propaganda, ambas cumplen su función en el momento preciso. Por ejemplo, en una protesta de calle donde muchas personas toman la palabra, resulta complejo -sino imposible- resumir en dos minutos un análisis minucioso de las causas y consecuencias de la crisis capitalista, y que además se puedan sustentar las posibles “soluciones” a cada uno de los problemas sociales que aqueja nuestra nación. Sin embargo, esto no exime de ninguna manera a los marxistas de explicar pacientemente cuales son los orígenes de la crisis, el programa o la táctica revolucionaria. Lo que se trata de explicar es que para este tipo de espacios nuestra tarea es agitar con consignas que nos permitan anclar las necesidades de la gente con el programa revolucionario que históricamente hemos defendido.

Todos los detalles, la argumentación, el análisis, las perspectivas e incluso los pasos a seguir, requieren mucho más tiempo para desarrollarse, por ello la propaganda la trabajamos no solo en actividades políticas como lo son: Las escuelas nacionales, las ponencias, las células o los grupos de base -que además de ser espacios de discusión, también lo son para la formación-, sino que también lo hacemos por medio de nuestros artículos y publicaciones, donde tratamos todos estos temas de interés a profundidad.

El fetichismo parlamentario

Los marxistas a diferencia de los reformistas o la socialdemocracia, no planteamos una solución mágica a todos los problemas de la sociedad con pañitos de agua tibia, o con meras consignas, vacías y sin programa que lo sustenten, o peor aún, prometiendo lo que no podemos dar a propósito de las elecciones parlamentarias que se aproximan. Al contrario, si en algo hemos sido incisivos en todo momento, incluso en las discusiones internas de la dirección nacional de la Alternativa Popular Revolucionaria (APR), ha sido en impulsar un programa revolucionario unitario que permita trazar un puente entre las necesidades más acuciantes del pueblo venezolano, con las tareas históricas de la revolución socialista.

Nosotros no hacemos un fetiche de las elecciones parlamentarias, eso ya lo hemos aclarado en otro artículo titulado: "¿El fetichismo parlamentario o el antiparlamentarismo? La cuestión sobre las elecciones al parlamento en Venezuela." Allí hemos explicado nuestra concepción con respecto al parlamento, al cual identificamos como un instrumento de la democracia burguesa y que como parte del Estado burgués, se encuentra al servicio de la clase dominante y las élites políticas de los países.

En ese artículo, desconocemos como revolucionarios "al parlamentarismo como una posible forma de gobierno proletario, por lo que impulsamos la creación de nuevas formas de organización que permitan la defensa y la lucha de los intereses verdaderamente democráticos en favor de las mayorías trabajadoras y pobres.”

Sin embargo, este no es el caso de los socialdemócratas o reformistas, que a diferencia de nosotros, van al parlamento creyendo en la posibilidad de regular al capitalismo por medio del sistema democrático burgués, donde en el mejor de los casos solo se alcanzarán reformas, y no una revolución. ¿Por qué? porque la transformación de la sociedad no radica en el parlamento, prescindiendo de la necesaria acción, organización y movilización del pueblo. Se trata de un proceso dialéctico complejo entre las masas y la dirección revolucionaria para la toma del poder, en un momento histórico determinado.

Por esta razón planteamos que la táctica parlamentaria debe estar subordinada a la movilización del pueblo venezolano, y de llegar un diputado marxista al parlamento, este debe combinar la agitación revolucionaria a lo interno, con la acción y protesta popular desde afuera apuntalando las luchas obreras campesinas y populares, todo esto dirigido hacia la toma del poder por parte de la clase trabajadora, con el objetivo máximo de la revolución socialista.

El programa revolucionario

¿Qué es y cuál es el programa que históricamente hemos defendido los marxistas? En términos generales, el programa marxista consiste en la declaración de nuestros propósitos, se trata de nuestra propuesta política, que contempla las necesidades inmediatas de nuestra clase (como la lucha por mejores salarios o por mejores condiciones de vida), con las tareas históricas de la revolución socialista.

Ahora bien, ¿cuáles son estas tareas en Venezuela? Pues de manera muy sucinta las podemos resumir en las siguientes: La abolición del Estado burgués, la nacionalización de los grandes medios de producción, de los monopolios industriales, de los latifundios y la banca, así como la creación de una central única de importaciones, pero bajo estricto control obrero y popular. Entendiendo esto, se evidencia porqué a pesar de los años, nuestro programa continúa vigente, porque nosotros hablamos es del derrocamiento del sistema económico mundial, de la necesidad de un internacionalismo proletario y de la defensa y lucha por la revolución socialista a escala mundial, y no solamente por reformas.

Reformas vs revolución

Ahora bien, esto no quiere decir que a los revolucionarios no nos interesen las reformas, por supuesto que sí, porque luchar por ellas nos permiten conquistar mejores condiciones de vida para los trabajadores, nos obliga a organizarnos por nuestros intereses, nos brinda la posibilidad de alcanzar la conciencia de clase y de la fuerza que tenemos y del papel que jugamos en la sociedad.  Pero todo esto lo debemos hacer sin perder de vista que todas estas luchas deben apuntar a grandes objetivos revolucionarios.

En este sentido, si bien comprendemos la importancia de las luchas para alcanzar reformas, a su vez les desconocemos como el fin último de nuestra política, porque comprendemos que más allá de las leyes hay un mundo por ganar, y mientras continúe imperando un sistema depredador y opresor, no bastarán las reformas, porque la situación de la clase trabajadora no mejorará en gran medida a causa de las crisis estructurales del propio modelo capitalista.

Por ello nuestra lucha debe estar dirigida a trascender este sistema económico, el cual ha demostrado ser incapaz de resolver los grandes problemas de la humanidad, sin embargo, no podemos dejar de mencionar como el reformismo también ha causado estragos en las grandes mayorías, en este sentido podemos afirmar, que lo que ha fracasado en Venezuela no ha sido el socialismo, como erróneamente vociferan los defensores a ultranza de la burguesía y los terratenientes. Lo que ha fracasado en Venezuela es el sistema capitalista rentista y dependiente criollo, y el modelo de regulaciones capitalistas impuesto por la dirigencia gubernamental, que aferrada al aparataje burgués y al poder, concilió y pactó con la clase dominante y se deslindó del proceso político revolucionario que impulsaron el Comandante Chávez y el pueblo venezolano.

El intento del gobierno de tratar de hacer coexistir las políticas sociales, manteniendo a su vez las relaciones de propiedad capitalista de los medios de producción, no permitió cortar con el control de la burguesía sobre las palancas de la economía. Es sencillo, ¿cómo controlar lo que no se posee? para planificar la economía no se puede esperar la buena voluntad de los capitalistas, y las regulaciones tampoco permiten el “buen funcionamiento” o el desarrollo normal de un capitalismo nacional. Ese intento de instaurar un modelo mixto en Venezuela, también fracasó.

La crisis que atraviesa nuestro país es de carácter histórico y estructural, porque no solo surge de la dependencia al modelo rentista petrolero, sino del papel que le fue asignado a nuestro país en la división internacional del trabajo, que aunado a otros factores estructurales, han incidido en el colapso de nuestra economía.

Algunos de estos elementos han sido: La elevada dependencia a las importaciones, la huelga de inversiones, la fuga de divisas por medio de la corrupción, la caída de los precios del petróleo (y por ende la disminución de los ingresos al Estado), la caída de la producción nacional, el déficit fiscal y la deuda externa. Por ello la gravedad de la crisis que estamos pagando los trabajadores del pueblo venezolano. Todo esto sin contar con el papel nefasto que han jugado los monopolios de la burguesía y los intereses imperialistas por medio de sanciones ilegalmente impuestas a nuestro país.

En síntesis, la crisis que vivimos es sumamente compleja, y no será solucionada por medio de una ley o una reforma, se trata de hacer cambios radicales, de ir hasta las bases económicas de nuestras sociedad y abolir las relaciones de propiedad burguesas, pero esto no quiere decir que solo serán los factores económicos los que incidan en el proceso, pues todas las medidas en términos económicos deben estar acompañadas de las presiones políticas e ideológicas de toda nuestra clase social. Un problema complejo requiere una solución compleja, quizás no en todos los casos, pero en éste creemos que no solo dependerá de pocos hombres y mujeres en el parlamento, sino de un esfuerzo titánico de una dirección revolucionaria y de un pueblo ganado a llevar la revolución hasta sus últimas consecuencias.

Por esta razón es que las ideas de los marxistas no calan fácilmente en la sociedad, porque muchas personas se ven atraídas por las falsas promesas de candidatos de derecha, reformistas o socialdemócratas, porque ellos no ofrecen la transformación de la sociedad desde la lucha o la comprensión profunda de la realidad, sino desde el sistema capitalista, y por ello ofrecen “la última cola”, la luna y las estrellas. Pero son incapaces de ser honestos (a veces por falta de formación, y a veces por oportunistas), lo cierto es que no denuncian las limitaciones que tiene la democracia burguesa y todas sus instituciones para satisfacer las demandas de la sociedad.

Los marxistas por nuestra parte, siempre hemos denunciado las inconsistencias y las arbitrariedades del sistema capitalista y sus instituciones, pero no caemos en sectarismos o ultraizquierdismos, nosotros acompañamos al pueblo en sus luchas, nos hacemos parte de ellas porque también son nuestras, por eso siempre dejamos claro que nuestro fin último no son las reformas, sino la transformación radical de la sociedad, la cual solo será alcanzada por medio de la organización de la clase en órganos de nuevo poder, que puedan sustituir al poder prexistente.

De la generalidad a la particularidad

Entendiendo lo anteriormente expuesto, se deja claro que los marxistas tenemos además de argumentos, una comprensión de la realidad que rompe con los esquemas impuestos, y un conjunto de propuestas y tácticas, pero que evidentemente no se explican ni en 30 segundos, ni en un minuto y medio, que es el tiempo que se nos otorga en un programa de radio, de televisión, en la calle, o en una protesta para exponer nuestras ideas, sino que cuando se nos presentan estas oportunidades, las aprovechamos para a la agitación por medio de consignas que nos permitan llamar la atención de la gente, para que cuando se nos acerquen podamos hacer el trabajo propagandístico de brindar respuestas más allá de las exigencias y prioridades. Dejando este tema saldado, pasaremos al siguiente punto a desarrollar: El salario.

Éste se trata de una de las reivindicaciones que hemos asumido y difundido ampliamente como punto importante en el eje de la lucha obrera, pero que si bien por lo anteriormente expuesto no lo hemos podido tratar a cabalidad en medios de comunicación y redes sociales (como propaganda), sino como consigna (por medio de la agitación), es un elemento fundamental al que a continuación dedicaremos su espacio, de allí el nombre que titula este artículo.

Adentrarnos en la discusión del salario, no solo nos permite reivindicar un derecho constitucional plasmado en el artículo 91 de la Carta Magna, el cual nos habla del derecho a un salario digno con el que podamos cubrir la canasta básica, sino que también estamos en presencia de un tema que se ha vuelto una demanda imperiosa, que nos permite no solamente la agitación como consigna, sino que al escudriñar sobre él para buscar respuestas de cómo hacerlo tangible, nos brinda la oportunidad de realizar la tarea propagandística para comprender la realidad que aqueja a nuestro pueblo.

Los salarios en tiempos de crisis 

Además de los grandes esfuerzos por comprender nuestra realidad y la grave crisis que atravesamos, ¿qué propuestas concretas podemos hacer para intentar rescatar el salario de la clase trabajadora en Venezuela, si esta se encuentra atravesando una profunda crisis? En principio es necesario deslastrarnos de aquellas propuestas que hablan de la dolarización del salario, puesto a que consideramos que no pueden ser sustentadas ya que las reservas internacionales han sido dilapidadas, y se encuentran en su nivel más bajo registrado durante los últimos años.

Particularmente nosotros defendemos la consigna: Salario igual a la canasta básica, por tanto una escala móvil de salarios, pero al encontrarnos sumidos ante una profunda crisis, la pregunta es: ¿Cómo elevar los salarios de la administración pública, los maestros, las enfermeras, el personal obrero y la clase trabajadora en general? Sin duda una de las respuestas que se nos viene a la mente, es que esto solo será posible por medio de la obtención de recursos adicionales, que no sean dependientes exclusivamente de la renta petrolera, pero para ello es necesario poner en marcha una serie de políticas conjuntas y transicionales, de la mano de nuestro programa y con medidas complementarias, que nos permitan recaudar los fondos suficientes para estos fines, entre otros.

Una de las primeras acciones que planteamos es la confiscación de las propiedades de las multinacionales imperialistas en Venezuela, como respuesta ante el secuestro de CITGO y de los activos de la nación por parte del imperialismo estadounidense. No podemos continuar en una posición eternamente defensiva en el mejor de los casos, o de subordinación ante nuestros adversarios.

En este mismo orden de ideas, también proponemos generar los mecanismos para lograr la confiscación y la repatriación de los bienes y el dinero fugado por la corrupción y la desviación de recursos, lo cual se ha logrado hacer en otros países. No podemos permitir que el dinero de la nación continúe en manos de delincuentes. Por ello esta medida debe ser tomada conjuntamente con la exigencia de llevar a la cárcel a los empresarios y a los burócratas corruptos.

Otra medida a tomar, debe ser la renacionalización de todos los recursos y empresas estratégicas de Venezuela, las cuales han sido saboteadas a lo interno para ser quebradas y facilitar su privatización, además consideramos que debe existir un aumento de la presión tributaria a las empresas privadas. En este sentido debemos rechazar contundentemente la reprivatización de nuestras empresas y recursos, y apoyar el control obrero de las empresas nacionalizadas. Las privatizaciones no son una salida en beneficio del pueblo y de la soberanía nacional, sino medidas de corte burgués para salir de la crisis en favor de la clase dominante y no de los trabajadores.

De la misma manera, otra medida necesaria es la creación de una central estatal única de importaciones. De esta forma se acabaría el despilfarro y la entrega indiscriminada de divisas a la burguesía tradicional y a la supuesta "burguesía revolucionaria", que nunca se preocuparon por fomentar la producción nacional,  ya que preferían importarlo todo, incluso lo que era posible producir en Venezuela, solo para quedarse con una tajada del dinero.

Otra de las medidas sumamente importante, es la nacionalización sin compensación de todos los monopolios y empresas involucradas en el sabotaje, acaparamiento, usura y bachaqueo; la nacionalización de todos los latifundios, de la banca y las aseguradoras bajo control obrero y popular, para con ello poner todos estos recursos a disposición de un plan de producción nacional, en empresas estatales y bajo control de los trabajadores, los campesinos y el pueblo organizado. De esta manera podríamos comenzar a planificar el proceso productivo.

Solo teniendo el control de las palancas de la economía, será posible la creación de planes que permitan el desarrollo y la producción agrícola nacional, las cuales serían en base a unidades de producción colectivas en los campos, por lo que es necesario tener en consideración otros temas como la justa distribución de semillas e insumos para la producción, y así evitar que se importen alimentos que no son realmente necesarios, y se produzca lo más que se pueda en nuestras tierras.

Finalmente, no podemos dejar de mencionar la importancia de otorgar salarios justos, (no de opulencia) a quienes lleven responsabilidades o cargos públicos de elección. Ningún servidor público debe poseer un salario superior al de un obrero cualificado. Esto lo hemos tratado en otras oportunidades, servir a la revolución debe ser un deber, que se hace por compromiso y convicción, no para obtener beneficios y privilegios a costa del erario público nacional. De esta misma manera, todos los cargos públicos o de elección popular, deben estar sujetos a la contraloría y a ser revocables en todo momento, sea por los trabajadores de sus respectivas áreas, o por el pueblo venezolano según sea el caso.

Todas estas propuestas además de permitir una amplia recaudación de fondos, nos empodera como clase trabajadora y nos permite avanzar en el proceso revolucionario, pero lo que no debemos olvidar, es que para que esto sea posible debemos apoyarnos siempre en la auditoría obrera y popular de los recursos y todas las gestiones públicas locales, regionales y nacionales.

Estas son las medidas que desde la Corriente Marxista Lucha de Clases planteamos para el debate y el rescate del salario, evidentemente no basta solo la voluntad, el programa y las "buenas intenciones", sino la organización, la movilización y la lucha popular para llevarlas adelante, de la mano de la agitación parlamentaria.

Otras propuestas aplicables, son aquellas que llamaríamos medidas complementarias, se trata por ejemplo de algunas que les hemos escuchado a los compañeros del PCV, en torno a la eliminación de los tratados contra la doble tributación, lo cual a su vez también sería una manera de obtener ingresos adicionales.

Por otra parte, es importante revisar los recientes estudios de Pascualina Curcio, puesto a que si bien podemos tener ciertas diferencias en torno a lo que la profesora denomina la "inflación o la crisis inducida" -pues como lo hemos expuesto en líneas anteriores, para nosotros la crisis en Venezuela no solo ha sido a causa de las sanciones imperialistas y del "dólar criminal"-, sin embargo le reconocemos el trabajo que ha venido realizando para tratar de comprender la compleja situación económica de nuestro país, su postura crítica y la serie de propuestas que ha socializado para contribuir desde su trinchera a nuestra economía, pues consideramos que hay elementos rescatables y para debatir de su análisis.

La lucha popular desde abajo

Nuestro llamado es al pueblo trabajador y campesino venezolano a que no desfallezca y continúe de pie, la salida a la crisis capitalista se encuentra en nuestras manos, somos la clase que produce y mueve al mundo, somos hombres y mujeres con amplias capacidades para llevar las riendas de nuestro país, no podemos permitir que se nos arrebaten nuestros derechos ni las oportunidades de construir un futuro mejor para nuestras próximas generaciones.

La solución a los problemas que nos aquejan no las alcanzaremos por medio de las élites políticas, de corruptos, de socialdemócratas o de reformistas, sino de la mano de una dirección verdaderamente revolucionaria surgida del seno de nuestra clase, porque solo nosotros el pueblo que ama y que trabaja por esta tierra es quien valora y lucha por un mejor mañana. La emancipación de la humanidad no se alcanzará por medio de una elección parlamentaria, de ser esto cierto, hace mucho la habríamos logrado, se trata de nuestra vinculación a la vida política desde cada fábrica, barrio, universidad y campo, se trata de la organización y la movilización popular junto a nuestros cuadros.

Un revolucionario sin organización, es solo una voz disidente, por eso precisamos de nuestro pueblo para llevar agitadores y propagandistas revolucionarios a la Asamblea Nacional, que caminen con las bases y respalden sus luchas, porque solo con la presión interna y acompañados de las distintas formas de lucha podremos alcanzar reformas radicales. Por ello este próximo 6 de diciembre nuestro compromiso es para con nosotros mismos, y por el rescate de la Revolución.

 

¡Por salarios y condiciones de vida digna para el pueblo venezolano!

¡Todo el poder a la clase trabajadora organizada!

¡Revolución o nada!



miércoles, 2 de diciembre de 2020

Entrevista a Paola Vásquez, militante de Lucha de Clases y candidata voto lista nacional por la APR/PCV


Esta entrevista fue realizada por la prensa de la sección venezolana de Corriente Marxista Internacional: "Lucha de Clases", en el marco de las próximas elecciones parlamentarias del 6 de diciembre.


En esta oportunidad, presentamos la entrevista efectuada a Paola Vásquez, joven intelectual, revolucionaria, militante de Lucha de Clases –sección venezolana de la Corriente Marxista Internacional– y candidata a diputada voto lista nacional por la APR/PCV. En la misma, la compañera comenta sus impresiones sobre el actual contexto político nacional, los retos para la izquierda en general y la APR en particular, así como las propuestas programáticas que Lucha de Clases eleva a la vanguardia revolucionaria venezolana y a las clases históricamente oprimidas, para superar la crisis capitalista con organización y lucha.


Prensa Lucha de Clases (LdC): Compañera, desde tu perspectiva ¿Podrías ofrecernos una descripción de la compleja situación política, económica y social que atraviesa el país?

Paola Vásquez: Por supuesto camarada. Venezuela actualmente está atravesando una de las peores crisis económicas de su historia, que se enmarca dentro de la crisis orgánica del sistema capitalista mundial. Hablamos de un retroceso económico, productivo y social, que se expresa en hambre y miseria para las grandes mayorías pobres y oprimidas, en el deterioro de las infraestructuras y servicios públicos, y en consecuencia, de las condiciones de vida generales del pueblo trabajador y campesino. Todo esto es producto de la continuación y profundización de la crisis estructural del capitalismo rentista y dependiente venezolano, que se agrava por las consecuencias de las sanciones económicas del imperialismo estadounidense, la corrupción e incapacidad de la dirección del PSUV de completar la revolución en líneas verdaderamente socialistas, lo cual, combinado con su accionar burocrático ante las instancias de participación popular, ha incidido en un proceso de despolitización y reflujo social enorme. 


LdC: Ante el contexto descrito ¿cuál es la propuesta de Lucha de Clases para superar la crítica situación actual?

Paola Vásquez: En primer lugar, debemos partir de la necesidad de la lucha, la organización y coordinación popular para enfrentar la crisis en las calles, fábricas, barrios y campos. Nada podrá conseguirse si el conjunto del pueblo trabajador y humilde no combate por el respeto a sus derechos fundamentales, por sus reivindicaciones y conquistas. Desde Lucha de Clases creemos que es fundamental la movilización obrera, campesina y popular, para reclamar salarios dignos, tierras para los campesinos, servicios públicos de calidad, y el respeto a las libertades democráticas como el derecho a la protesta.

Sin embargo, las luchas por salarios, tierras y servicios públicos de calidad, deben partir de la perspectiva de que solo serán alcanzables y sostenibles en el tiempo a través de la abolición de las relaciones de propiedad capitalista, que en última instancia son la fuente de todos nuestros problemas. En este sentido, la salida de la crisis solo pasa por la necesaria nacionalización de las palancas de la economía nacional; hablo de los monopolios, los latifundios, la banca y el comercio exterior, todo bajo control democrático de la clase obrera y el pueblo en general. Lo anterior solo es posible bajo un verdadero gobierno de los trabajadores, por lo cual, abogamos porque las luchas cotidianas del pueblo progresen en organización y coordinación, para que nazcan y se desarrollen nuevos órganos de poder obrero que, junto a las comunas, maduren hasta que puedan tener la capacidad de suplantar el Estado burgués.


LdC: Para ti ¿qué es y qué representa la APR?

Paola Vásquez: La Alternativa Popular Revolucionaria es una iniciativa que logró cristalizarse en un momento histórico complejo para nuestro país, pero a pesar de las dificultades, ha logrado integrar a diversas fuerzas políticas, como el Partido Comunista de Venezuela, la Corriente Revolucionaria Rafael Uzcátegui, Izquierda Unida, Somos Lina, Red Autónoma de Comuneros, MBR-200, la Corriente Revolucionaria José Tomás Pinto, el Partido Revolucionario del Trabajo, entre otras organizaciones y movimientos sociales de base a nivel nacional y regional, que al igual que Lucha de Clases, han asumido dar este paso por la reconstrucción de la izquierda venezolana.

Sin embargo, aún la APR no ha acordado un programa unitario, que de presentarse como propuesta de cara al país, pudiera exhibir de manera clara cuáles son los fines, objetivos, principios y perspectivas de la alianza, con el propósito de construir un mensaje que pueda conectar con las aspiraciones de los trabajadores y el pueblo. Aunque en la alianza se han definido en principio seis ejes programáticos generales, que son: lucha obrera, lucha campesina, condiciones de vida dignas, democracia popular revolucionaria, antiimperialismo consecuente y lucha por el socialismo, es necesario avanzar hacia propuestas más específicas, pues creemos que al no existir un discurso unitario acordado y concreto, se limitan las posibilidades de convencer a los sectores a los cuales nos dirigimos. Mientras apoyamos de manera entusiasta la construcción de la APR, iniciativa de la cual hemos sido promotores desde hace varios años, no dejaremos de aportar opiniones sobre lo que consideramos en cada caso. Para Lucha de Clases es crucial vincular la lucha por las necesidades inmediatas de los trabajadores con las tareas de transformación socialista de la sociedad, donde la movilización y la organización desde abajo abrirán las perspectivas de superación revolucionaria de la crisis.

 

LdC: Más allá del 6D ¿qué papel debería jugar la APR para la reconstrucción de la izquierda socialista en Venezuela?

Paola Vásquez: Esto lo he comentado en otras oportunidades: la Alternativa Popular Revolucionaria debe erigirse como el referente político de la izquierda consecuente, que empuje la lucha popular hacia adelante, que mantenga una orientación claramente antiimperialista, que confronte a la burguesía nacional y la derecha, pero que también dispute la hegemonía de las bases obreras, campesinas y populares a la dirigencia gubernamental, que ha manipulado la memoria del Comandante Chávez solo para continuar en el poder, mientras de un modo cada vez más claro se deslinda del proceso revolucionario y de los intereses de los trabajadores, pobres y oprimidos.

En este sentido, la APR debe ser el instrumento político que permita, en función de las luchas que hemos emprendido, el rescate de la dignidad popular, de las banderas de la revolución socialista en Venezuela y que consagre como horizonte estratégico fundamental el llevarla hasta sus últimas consecuencias. Para Lucha de Clases, esto solo será posible mediante la organización, la movilización y la lucha popular desde abajo, para lo cual la APR debería prestar todos sus esfuerzos.


LdC: ¿Cuál debe ser el papel de un diputado o grupo de diputados revolucionarios en el parlamento burgués, entendiendo las limitaciones propias de este espacio?

Paola Vásquez: Para los marxistas la conquista del parlamento no es el objetivo. Nuestro objetivo central es alcanzar la revolución y llevarla hasta sus últimas consecuencias, pero para esto primero debemos ganar a las grandes mayorías de los trabajadores al programa revolucionario. Por ello, a pesar de ser conscientes de las limitaciones del parlamento, que al ser parte del Estado burgués el cual responde a los intereses de la clase dominante, reconocemos en él una tribuna que no solo nos permite denunciar las arbitrariedades y los obstáculos que representa el Estado burgués para impulsar reformas progresivas radicales en favor del pueblo y llevar a cabo la revolución socialista, sino que también nos permite la agitación revolucionaria en torno a nuestro programa a través de la lucha y la movilización popular.

En síntesis, la táctica parlamentaria de los revolucionarios debe combinar la agitación revolucionaria a lo interno de la Asamblea Nacional, con la movilización popular desde afuera.

De igual manera, además del trabajo dentro del parlamento, los marxistas debemos continuar impulsando la creación y  el desarrollo de nuevas formas de organización obrera y popular, como consejos de trabajadores y comités de lucha barriales, que serían órganos de poder en defensa de los intereses del pueblo, para que estos, llegado el momento, puedan sustituir el Estado burgués y sus instituciones y así erigir el nuevo Estado obrero. Pero hasta que estos órganos no estén lo suficientemente maduros para la revolución, los revolucionarios debemos utilizar este espacio a nuestro favor para realizar el trabajo político, y como un medio para reagrupar fuerzas, organizarnos, agitar en torno a un programa revolucionario y ser la voz de nuestra clase.


LdC: En tú más reciente artículo titulado «¡Diputado Obrero, Salario Obrero!», reivindicas la necesidad de que los parlamentarios ganen un sueldo que los mantenga dentro del nivel de vida de la clase trabajadora ¿Podrías explicar esta idea?

Paola Vásquez: Claro camarita. En ese artículo explico un poco como las condiciones de vida material inciden en la conciencia de los individuos, y de cómo esto lo hemos visto reflejado en algunos de los dirigentes políticos de nuestro país. Lamentablemente, varios compañeros, que en el pasado fueron ejemplares luchadores sociales, sindicales y campesinos, una vez que asumieron altos cargos de responsabilidad dentro del Estado o de elección popular, como gobernaciones, alcaldías y hasta diputaciones, han dejado de lado las luchas y terminaron absorbidos por la dinámica corrupta del Estado y con ello a los intereses de las clases dominantes, todo esto a pesar de su origen humilde. Accediendo a altísimos salarios, prebendas, privilegios y condiciones de vida que los alejó de la clase social que representan, la conciencia de estos dirigentes está más próxima a las de la clase dominante, lo que explica su voluntad empeñada a la negociación con empresarios, él como ahora atacan los intereses de los trabajadores, y hasta emergen como una supuesta” burguesía revolucionaria». Si un político no vive los problemas del pueblo trabajador ¿cómo podría representarlo?

Por ello, en el artículo hago el esfuerzo de que se entiendan los matices de esta cuestión, porque no se trata de que los dirigentes obreros y campesinos revolucionarios no tengamos derecho a una vida digna, claro que sí, pero no solo nosotros, primero nuestro pueblo y en eso se debe centrar nuestra lucha, en salarios y condiciones de vida dignas para el conjunto de las clases trabajadoras. Más en un país como el nuestro donde existe una profunda crisis que ha precarizado la vida de los trabajadores. Por esta razón, nuestra propuesta es que el compañero revolucionario que resulte electo al parlamento, asuma con conciencia lo que significa ser un diputado revolucionario, comprendiendo que estará sometido a presiones que buscarán desvirtuarlo con prebendas o corrupción. Pero un diputado de la clase obrera no puede poseer condiciones de vida ostentosas o un salario que lo aleje de su clase y por esto, debe destinar el excedente de su sueldo a su organización política, para que sea ésta la que lo administre y lo destine al movimiento y a la lucha popular revolucionaria bajo parámetros de transparencia y rendición de cuentas abierta a auditoría. De esta manera, se puede evitar que el cuadro se pierda y deje de luchar por la revolución, lucha que solo debemos asumir por principios y convicción y no por la búsqueda de privilegios individuales.


LdC: Como joven revolucionaria ¿cuál sería tu mensaje a la juventud trabajadora que soporta las terribles calamidades de la crisis que actualmente vive el país?

Paola Vásquez: Ciertamente el momento histórico que nos ha tocado vivir a nuestra generación ha sido difícil. Hemos visto el auge revolucionario pero también la decadencia y la burocratización del proceso, pero no podemos esperar que todo mejore si no tomamos partido y acciones concretas. Por eso el llamado a la juventud es a que nos organicemos, porque solo será a través de la organización que podremos canalizar la  lucha y alcanzar mejores condiciones de vida para nuestras familias y un mejor futuro para nuestro país.




miércoles, 4 de noviembre de 2020

¡Diputado obrero, salario obrero!: la cuestión sobre el salario del diputado marxista

 

Uno de los planteamientos básicos del marxismo, es aquel que refiere a la incidencia determinante de las condiciones de vida material en la conciencia de los individuos. Esto lo hemos visto reflejado en el comportamiento de infinidad de dirigentes políticos en nuestro país, quienes a pesar de su origen humilde, han dejado de responder a los intereses de las clases oprimidas, y se han puesto al servicio de la dinámica corrupta del Estado burgués y las clases dominantes, una vez que asumieron altos cargos burocráticos y de elección popular (ministerios, gobernaciones, alcaldías y diputaciones).

Rodeados de guardaespaldas y en camionetas lujosas, estos burócratas se han entregado a su nueva realidad socioeconómica, desarrollando incluso insensibilidad y repudio hacia aquellas clases que dicen representar y a las cuales pertenecieron alguna vez. Estas nuevas condiciones de vida, llevan a la adopción, por parte de estos individuos, de ideologías como el reformismo entre otras, que justifican el orden social actual, el status quo y todo lo que combatieron en algún momento.

Las condiciones de vida y la conciencia de clase

Entonces, ¿llegamos a la conclusión fatalista de que todos los políticos son corruptos y farsantes? Claro que no. Pero es necesario que comprendamos que si ciertas condiciones de vida material son las que han empujado a un líder social a emprender una lucha determinada, en el momento en el que tales condiciones no estén presentes o sean reemplazadas por prebendas, negocios, comisiones y todas las mieles corruptoras del Estado burgués, es muy probable qué tal voluntad combativa se extinga. Esto no se trata de que el individuo sea una buena o mala persona, se trata de que al haber un cambio en su entorno socioeconómico, de su salario, de sus condiciones de vida, al carecer de una formación política sólida y de una fuerte presión de sus bases y del partido que lo respalda, sus intereses probablemente pasarán a corresponder con los de la nueva clase o capa social a la cual ahora pertenece.

Es común notar como personajes corrompidos y burocratizados, que llegaron hasta donde llegaron traicionando y aprovechando para sí la lucha de los sectores oprimidos, desarrollan tanta afinidad hacia la clase dominante, con la cual suelen negociar, con indolencia ante las diversas problemáticas que enfrenta el pueblo trabajador de manera cotidiana. Lo último, tiene que ver con el hecho de que estos individuos, desde hace mucho tiempo, ya no tienen contacto con la realidad material de los trabajadores, no padecen las calamidades de la insuficiencia salarial, no toman metro o unidades de transporte colectivo, no soportan el mal estado de los servicios públicos, entre otras. Montados en sus automóviles de lujo con sus respectivos choferes, residiendo en urbanizaciones de clase media alta, y manteniendo reuniones frecuentes con empresarios u otros burócratas, es claro que la conciencia de estos personajes está movida por la lucha constante para seguir ascendiendo en la escala social. Esta dinámica enrarecida y corruptora, indudablemente "desclasa" a los "representantes" del pueblo humilde.

Cuando hablamos de que los verdaderos revolucionarios tenemos conciencia de clases, nos referimos a que reconocemos los intereses de la clase social a la cual pertenecemos: la clase trabajadora, oprimida y explotada, y en este sentido, obramos en función de organizar y brindar dirección política a esta de cara a su emancipación. Pero la conciencia de clase, no es exclusiva de la clase trabajadora, perfectamente un empresario puede ser consciente de su papel y del nuestro en el desarrollo de la producción, y por ello, defender ferozmente la propiedad privada y las relaciones sociales de producción que prevalecen. La mayor muestra política de una auténtica conciencia de clase para un revolucionario, es la permanencia de este dentro de los niveles de vida del pueblo trabajador. Si un líder político vive los problemas  cotidianos de la clase oprimida que intenta representar, estará movido a luchar por transformar la situación.

El diputado marxista

Ahora bien, ¿cuál es el planteamiento que hacemos los marxistas en torno al papel de los revolucionarios en el parlamento? En principio, todo candidato, y eventual diputado revolucionario, debería estar sujeto a un programa revolucionario, y por tanto, a ciertos compromisos que no solo corresponden a principios políticos sino a otros de tipo organizativo, como ejecutar la política que construya su organización y asumir el escrutinio permanente de esta sobre cada aspecto de su accionar como representante de la clase.

Lo anterior es importante, puesto que una efectiva presión política y el seguimiento constante a sus cuadros por parte de la organización revolucionaria, puede disminuir la probabilidad de que estos se corrompan. Una de las principales responsabilidades de todo cuadro revolucionario consiste en difundir ampliamente las ideas y el programa revolucionario, y para ello, es imprescindible enseñar con el ejemplo. El candidato o candidata marxista debe ser portavoz de las diversas luchas obreras, campesinas y populares, y de ser electo, debe combinar la agitación revolucionaria en el parlamento con la movilización popular desde afuera.

Entendiendo el ambiente enrarecido y absorbente del Estado burgués, que, por medio de privilegios, prebendas y corrupción, modifica la conciencia de los dirigentes obreros y populares, el diputado marxista debe ser consciente en todo momento de que este entorno puede generar presiones a las cuales solo puede resistir de la mano de la formación política, del respaldo de su organización y por medio de su trabajo de base, del cual no se puede desprender. En este sentido, las condiciones de vida del diputado y el político marxista en general, debe corresponder con las de la clase trabajadora a la cual  intenta representar. Con esto no planteamos la lumpenización de los cuadros. ¡Para nada! Es necesario que los cuadros revolucionarios puedan mantener un nivel de vida digno, que los mantenga activos y concentrados para desarrollar su actividad política. Pero, estas condiciones materiales dignas no pueden, bajo ningún concepto, apartarse del nivel general de los trabajadores.

Mientras, como revolucionarios, luchamos por mejorar las condiciones de vida del conjunto de la clase trabajadora y campesina, proponemos garantizar que nuestros representantes en el parlamento –y todos los altos cargos públicos– obtengan un salario digno, pero que este no los separe de sus bases sociales por realizar un trabajo que corresponde por compromiso y convicción. Entendiendo las particularidades y limitaciones nacionales, derivadas de la crisis estructural del capitalismo venezolano, donde los políticos en nuestro país tienen una vida de opulencia, mientras los trabajadores estamos condenados a una vida de miseria, el diputado marxista debe ser ejemplo vivo recibiendo un salario que le permita vivir dignamente, destinando el excedente a su organización política para que su dirección la canalice, bajo claros parámetros de transparencia y rendición de cuentas, al financiamiento de sus actividades dirigidas al fortalecimiento de la lucha de clases, para fortalecer la lucha obrera, campesina y popular.

De esta manera, se puede evitar el distanciamiento entre el cuadro destinado a la actividad parlamentaria y la clase trabajadora de la que proviene. No se trata, como algunos quieren hacer creer, de la socialización de la miseria, se trata de ser consecuentes con nuestras acciones y conscientes de las desviaciones que el sistema capitalista promueve para corromper y desvirtuar a nuestros cuadros. Luchar por la revolución no puede ser un privilegio, debe ser un deber que asumimos solo por principios y convicción.


¡Por un salario digno para los trabajadores!

¡Diputado obrero, salario obrero!

¡Rescatemos las banderas del socialismo!

¡Revolución o Nada!


Jornada de protesta nacional del sector educación en Venezuela: ¡Respaldemos la lucha legítima de la clase trabajadora!

Por el Comité Ejecutivo de la Corriente Marxista "Lucha de Clases"   El lunes 9 de enero, los docentes, jubilados, pensionados y d...