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lunes, 28 de septiembre de 2020

Lanzamiento de las candidaturas de la Alternativa Popular Revolucionaria (APR) a la Asamblea Nacional

El pasado 24 de septiembre se dieron cita en las escalinatas del Calvario de Caracas las diferentes organizaciones que conforman la Alternativa Popular Revolucionaria (APR), para presentar al pueblo de Venezuela sus candidatos y candidatas para las elecciones parlamentarias del próximo 6 de diciembre.

En este acto estuvieron presentes militantes y dirigentes del Partido Comunista de Venezuela (PCV), de la corriente revolucionaria de Rafael Uzcátegui, de Somos Lina, de la corriente revolucionaria de José Tomas Pinto, de Izquierda Unida, de la Red de Comuneros, del Partido Revolucionario del Trabajo, del MBR-200, entre otras organizaciones políticas de base que al igual que la Corriente Marxista Lucha de Clases, han asumido la tarea de agrupar sus fuerzas y presentarse como una alternativa al pueblo venezolano.

En esta oportunidad diferentes dirigentes tomaron la palabra, por parte del Partido Comunista de Venezuela el compañero Oscar Figuera, candidato del voto lista nacional, abrió la actividad con un discurso en el que destacó que la tarjeta del gallo rojo ha sido la única tarjeta electoral bajo la cual se han presentado las candidaturas de la APR, debido a las “maniobras que desde el aparato del estado se han ocupado de despojar a dirigencias políticas revolucionarias de la dirección" de éstas organizaciones, como ha sido el caso de UPV, PPT y Tupamaro. 

Seguidamente por parte de la corriente revolucionaria de Rafael Uzcátegui, el compañero Carlos Azpúrua, candidato por el voto lista del estado Miranda, tomó la palabra para manifestar su rechazo a la campaña de difamación y descrédito que se emprendió en contra del compañero Rafael Uzcátegui por parte de la dirigente del PSUV, Erika Farías, alcaldesa del municipio Libertador de Caracas.


En este sentido es necesario destacar que desde la conformación de la APR, tanto candidatos como militantes de las diferentes fuerzas que la integran han sido víctimas de atropellos de diversa naturaleza, ese ha sido el caso de compañeros como: Ángel Rodríguez, candidato por el circuito 4 del estado Miranda, quien fue golpeado y amenazado por sujetos desconocidos, Sergio Requena, candidato del circuito 2 del municipio Caroní del estado Bolívar, que fue despedido de su sitio de trabajo y luego reenganchado por las presiones obreras, Diosman Boadilla e Hiraida Flores ambos candidatos por el estado La Guaira, que fueron detenidos por promover un mural con la consigna "salario igual a canasta básica" por supuestamente "incitar al odio", entre otros compañeros y compañeras que han sido de una u otra manera afectados por su condición y postura política.

Además de los compañeros Oscar Figuera y Carlos Azpúruas, tomó la palabra el compañero Félix Velázquez, dirigente de Izquierda Unida, quien en la misma línea política señaló la importancia de la consolidación de la APR como una alternativa para los venezolanos, haciendo un llamado a votar por la tarjeta del Partido Comunista de Venezuela el próximo 6 de diciembre.

Seguidamente tomó la palabra por parte de la Corriente Marxista Lucha de Clases, Paola Vásquez, candidata por el voto lista nacional, quien se dirigió a la juventud trabajadora del pueblo venezolano e hizo un llamado a la organización para llevar a cabo las luchas obreras, campesinas y populares, de la misma manera que dejó claro el compromiso de Lucha de Clases de seguir en batalla por el rescate de la revolución. 

De esta manera diversos compañeros y compañeras de la APR se dirigieron al pueblo trabajador, dejando claro el carácter anticapitalista y antiimperialista de la Alternativa, que busca referenciar las luchas obreras, campesinas y populares por salarios dignos y mejores condiciones de vida, desmontando la matriz de opinión que se ha intentado situar en torno de la misma, desconociendo su genuina naturaleza revolucionaria.

Finalmente la actividad culminó en un ambiente de combatividad, júbilo y esperanza. La contienda no será sencilla, sin embargo existe una gran energía por parte de quienes asumimos el compromiso de rescatar las banderas del socialismo y construir un nuevo referente político de izquierda para nuestro país.

 

¡Revolución o Nada!

¡Rescatemos las banderas del socialismo!



Oscar Figuera, Candidato Voto Lista Nacional PCV APR.



Paola Vásquez, Candidata Voto Lista Nacional, Lucha de Clases, APR PCV.


domingo, 27 de septiembre de 2020

¿Por qué nace la Alternativa Popular Revolucionaria (APR)?


El Estado venezolano desde hace algunos años viene atravesando una crisis sin precedentes en la región, pero esto no ha sido a causa de la implantación del modelo socialista algo que jamás sucedió en Venezuela. Lo que ha entrado en crisis ha sido el capitalismo rentista criollo y el intento de regulación del mismo, que aunado a las sanciones económicas ilegalmente impuestas por los Estados Unidos, ha causado estragos en la nación. Esto es importante dejarlo claro, porque la derecha nacional e internacional, han querido ensuciar las banderas del socialismo y de la revolución a toda costa.

En el Golpe de Timón el mismo comandante Chávez como primer autocrítico del proceso revolucionario aseveró que en Venezuela seguía existiendo una economía capitalista, por lo que debíamos avanzar en la construcción de una economía socialista. También señaló que era necesario trascender el Estado burgués por un Estado comunal. Sus planteamientos fueron muy claros: ¡hay que completar la revolución socialista!

Sin embargo, luego de la partida de Chávez, han sido mayores las dificultades a las que el pueblo trabajador nos hemos visto sometidos.

Si bien durante varios años, la vanguardia revolucionaria del pueblo venezolano ha sido comprensiva y hasta la fecha se mantiene firme en sus convicciones y principios revolucionarios, gracias a los acontecimientos derivados de la crisis política, económica y social, gran parte ella ha dado el salto cualitativo hacia una comprensión más aproximada de la compleja realidad nacional, que no solo se resume en las agresiones y sanciones imperialistas, sino que abarca las inconsistencias del discurso y el accionar político de la dirigencia gubernamental, que ha defraudado los intereses populares al entrar en negociaciones con la derecha y el imperialismo, dando concesiones y permitiendo la usura, la especulación, la burocratización de las instituciones y la corrupción, mientras golpea los intereses de los trabajadores y sus salarios, en beneficio de la burguesía apátrida de este país.

Sin embargo, a pesar del engaño a las bases por parte la dirección burocrática de gobierno, el pueblo no ha cedido ante la derecha que jamás ha encarnado sus luchas y que no representa en absoluto un liderazgo político para los revolucionarios. Por el contrario, cada día se evidencia su decadencia y podredumbre, no sólo ante nosotros, sino ante sus propias bases que se encuentran defraudadas y asqueadas de su ineficiencia y escándalos de corrupción.

De esta manera, ante un escenario adverso a nivel nacional, y de profunda decepción y desmoralización popular, se ha concretado la creación de la Alternativa Popular Revolucionaria (APR), una propuesta política que desde hace más de dos años la organización Lucha de Clases (sección Venezolana de la Corriente Marxista Internacional) ha venido promoviendo, hecho del cual existen registros escritos que lo corroboran. Esta iniciativa logró cristalizarse en un momento difícil de la coyuntura nacional, marcado por la continuación de la inflación, el colapso generalizado de los servicios públicos, el incremento del malestar social, entre otros aspectos. Sin embargo, y a pesar de las dificultades la APR ha logrado integrar a diversas fuerzas políticas, como el Partido Comunista de Venezuela, la corriente revolucionaria de Rafael Uzcátegui antiguo secretario general del Partido Patria para Todos, Izquierda Unida, Somos Lina, Red Autónoma de Comuneros, MBR-200, La corriente revolucionaria de José Tomás Pinto antiguo secretario general del partido Tupamaros, entre otras organizaciones y movimientos sociales de base, que como Lucha de Clases han dado el paso para la construcción de un nuevo referente para la izquierda revolucionaria de Venezuela.


De esta manera, ante las profundas diferencias políticas existentes entre el ideario socialista que históricamente ha defendido la izquierda, y las medidas de ajuste económico, antiobreras y antipopulares que ha venido aplicando el gobierno, la APR ha nacido con el objetivo de referenciar las luchas de la clase obrera, campesina y demás sectores populares -las cuales han sido judicializadas, criminalizadas y reprimidas por la fuerza pública- y en defensa de las conquistas alcanzadas con el comandante Chávez, y que ahora nos han sido arrebatadas casi en su totalidad.

Por esta razón, podemos afirmar que la APR ha sido fruto de la necesidad histórica de reagrupar a las fuerzas revolucionarias, para crear un referente político de izquierda de largo aliento, que mantenga limpias las banderas del socialismo, bajo claros principios antiimperialistas y de rechazo a cualquier tipo de injerencia extranjera.

La APR, como una alternativa para el pueblo trabajador, enfrenta toda clase de retos: la censura mediática, los atropellos, la difamación, así como las propias contradicciones que a lo interno de la misma deben sopesarse. En este sentido, los revolucionarios consecuentes debemos velar porque en el espacio prive una genuina política que contemple la transformación socialista de la sociedad como horizonte estratégico, pero que parta de las necesidades inmediatas de las mayorías a las cuales nos debemos. Urge en lo inmediato la definición de un programa político unitario, que vaya al encuentro del pueblo trabajador ávido de respuestas.

Es necesario que la APR acompañe las diversas luchas sociales que en todo el país se vienen escenificando, para brindar dirección y coordinación a las mismas, en pro a la necesaria acumulación de fuerzas del pueblo y la creación de un factor subjetivo, que de verdad abra caminos hacia la superación revolucionaria de la crisis del capitalismo.

 

¡Revolución o nada!
¡Rescatemos las banderas del socialismo!

domingo, 20 de septiembre de 2020

Independencia o Nada: El abandono del socialismo

El pasado 10 de julio, durante el acto de transmisión de mando militar, Nicolás Maduro ratificó a Vladimir Padrino López como ministro de la Defensa, y renovó a los comandantes del Ejército, la Armada y la Aviación Militar.

En esta oportunidad, Maduro también ratificó a Remigio Ceballos, como Jefe del Estado Mayor del Comando Estratégico Operacional, al Mayor General Fabio Zavarse como Comandante de la Guardia Nacional Bolivariana, y al Mayor General Manuel Bernal, como Comandante de la Milicia Nacional Bolivariana.


En el acto, Maduro felicitó a la cúpula militar por haber “ganado la batalla contra el imperialismo feroz que ha conspirado para dividir a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana”, por lo que recordó las palabras que alguna vez pronunció Bolívar: “independencia o nada”, pidiendo que esta frase fuese integrada como consigna y lema para la FANB, en sustitución de aquella que devino de la instituida por Chávez: “independencia y patria socialista, viviremos y venceremos» la cual fue suprimida.

El carácter bonapartista del gobierno

Padrino López quien fue acusado el año pasado de haber negociado durante meses con la oposición la salida de Maduro, y el apoyo a Guaidó un día después del conato de levantamiento militar por Elliott Abrams hecho en el que escapó Leopoldo López, al parecer continuó siendo el más indicado para permanecer en el cargo.

Para nadie es un secreto que el gobierno hasta el momento se ha mantenido en pie gracias a las Fuerzas Armadas, y del acto de graduación en el que se reafirma a la cúpula militar, se puede deducir dos cosas, primero, que Maduro no confía en nadie más que pueda asumir un cargo que Padrino ha desempeñado ininterrumpidamente desde el año 2014, y que la fórmula que hasta ahora tiene, le ha funcionado.

El objetivo del gobierno bolivariano -que de bolivariano solo le queda el nombre- no es el de concretar las tareas de la revolución, tomando las palancas de la economía bajo control obrero y popular y desmontando el Estado burgués. Si así fuera, hace mucho tiempo lo habrían hecho. Pero al contrario, han retrocedido con privatizaciones y la toma de medidas económicas en detrimento del pueblo trabajador.

El amedrentamiento de las luchas obreras y campesinas se ha convertido en el pan de cada día. La burocracia ha disminuido por completo la tolerancia a la crítica, acusando de reaccionarios a los verdaderos revolucionarios.

Si bien los marxistas repudiamos a cabalidad las amenazas y sanciones norteamericanas, vemos como la burocracia ha utilizado el asedio imperialista como catalizador del nacionalismo y como justificación a sus viciadas y corrompidas prácticas. Esta dirección solo busca perpetuarse en el gobierno para salvar su pellejo, invocando a la unidad popular, pero hace mucho que traicionó al pueblo y al ideario que le llevó a la cúspide del poder.

Disposición a la negociación

Durante su discurso en el acto, Maduro le pidió al Ministro de Comunicación, Jorge Rodríguez, quien ha estado encargado de las conversaciones con la oposición, de poner atención a sus reflexiones en torno al diálogo.

Por eso afirmó: “si quieren hablar, hablamos, si quieren entenderse, nos entendemos, si quieren firmar acuerdos, los firmamos pero ante ellos y ante nosotros debe quedar claro que nuestro objetivo y razón de vida es la independencia de la patria… Independencia o nada”.

Con sus palabras, más que reafirmar el carácter socialista y antiimperialista que debe tener la dirigencia del proceso bolivariano, lo que se manifestó descaradamente fue su intención de tender puentes con la oposición y el imperialismo.

Como marxistas nunca hemos desconocido las consecuencias nefastas de las sanciones impuestas por Estados Unidos, pero hemos observado como ante cada arremetida de la Casa Blanca, el gobierno ha respondido con más concesiones al capital privado y el imperialismo.

Ante la asfixia económica imperialista, la respuesta más coherente sería una política revolucionaria, confiscando las propiedades de las multinacionales estadounidenses en nuestro país (bajo control obrero), y no una de conciliación de clases, basada en el entreguismo y la desregulación. Ante cada ataque económico y desestabilizador que desde Washington se trama, se amerita una política verdaderamente antiimperialista, y no de subordinación al otorgar concesiones a las multinacionales estadounidenses, chinas y rusas, o de llamar al diálogo a Trump. 

Pareciera que la dirigencia gubernamental, olvidó a conveniencia el significado de ser revolucionario. Ser revolucionario es ser socialista.

Abandono del Socialismo

En nuestro artículo titulado Un llamado a los revolucionarios consecuentes: Las bases del chavismo revolucionario, publicado en mayo del pasado año, comentamos lo siguiente:

“Hoy en Venezuela se nos muestra una vez más la dificultad histórica de las masas de romper con su dirección política, aunque ésta en distintas    oportunidades no solo demostrara ser inútil e incapaz de resolver sus    problemas y defender sus intereses de clase, sino de su abierta traición y abandono de los principios socialistas.” 

Ahora que esto se ve con más claridad para las capas más avanzadas de los trabajadores, a estas alturas ya no debería sorprendernos el descaro del gobierno en cuanto a la supresión de la palabra socialismo de las consignas gubernamentales y de las Fuerzas Armadas. Pero lo que si lamentamos es que aun una parte de las bases del chavismo, no hayan roto con su dirigencia.

Aquellas frases históricas que fueron expresiones del proyecto político e ideológico revolucionario del chavismo, han quedado en el olvido: “patria, socialismo o muerte”, que luego el comandante ante la tragedia de su enfermedad, para hacer justicia a la vida por encima de la muerte, y a la victoria sobre la derrota, adecuó la consigna a la siguiente: “patria, socialismo, viviremos y venceremos”. En este momento reconocemos amargamente, como estas palabras fueron perdiendo fuerza al repetirse cual letanías al viento, sin práctica y sin acción revolucionaria que les sustentasen.

Ahora escasamente se escuchan consignas como aquellas que hablaban de continuar con “el legado de Chávez” -aunque es bien sabido que la dirigencia que se arrogó la defensa este legado, fue la misma que  bloqueó y saboteó al comandante en sus políticas- ya no existe la intención de conservar aquel discurso que les resultó hegemónico en el pasado para conservar la influencia dentro de las bases del chavismo. Ahora les resulta más conveniente desprenderse de todo lo verdaderamente revolucionario, y servirse de esto para mostrarse capaz de negociar con la burguesía y el imperialismo.

De esta manera, la dirección bolivariana demuestra una vez más su oportunismo e inconsecuencia. En el pasado se subieron a las espaldas del Comandante Chávez convirtiéndolo en un ícono, con el que manipularon al pueblo, valiéndose del afecto que este tuvo y aún conserva para con su memoria, resistencia y lucha. Pero ahora son capaces de retirar cualquier vestigio socialista, todo con el fin de agradar a los gringos y con ello permanecer en el poder.

Hay que decirlo, durante este tiempo han cambiado las condiciones materiales y subjetivas que alguna vez caracterizaron la realidad política venezolana.

Actualmente el gobierno solo llama a la movilización del pueblo, si la situación lo amerita, o ante el peligro inminente de la burguesía y el imperialismo -contrario a lo que fueron los primeros años del proceso bolivariano, donde en distintas ocasiones fueron los trabajadores y pobres, quienes se movilizaron de manera espontánea en defensa del proceso bolivariano, para derrotar a la reacción en circunstancias apremiantes- pero últimamente la burocracia se ha caracterizado por valerse de todo tipo de elementos coercitivos, y el uso de la “violencia legítima” para mantener el control del Estado. Esto se pone en evidencia con la creación y el uso de distintos cuerpos de seguridad e inteligencia para mantener el “orden público”.

Así, evidenciamos los rasgos bonapartistas del gobierno y la naturaleza del Estado burgués: el uso de la fuerza estatal no es para preservar la seguridad, o defender el orden y la justicia social del pueblo trabajador, sino para defender los intereses de la clase dominante por sobre los de las clases históricamente oprimidas. Pero en el caso venezolano, debemos referir el ascenso de una capa de nuevos ricos surgidos entre las filas de la dirigencia gubernamental, que, a base del saqueo al erario público, hoy constituye una comunidad de intereses que intentan ser preservados a toda costa.

Hacemos referencia a la preocupante deriva represiva del gobierno, que no solo se evidencia en el uso de la fuerza, sino en el uso de mecanismos judiciales para la detención de camaradas que liderizan luchas importantes y representan los intereses de los trabajadores y el pueblo.

Chávez en el “Golpe de Timón”, señaló dos cosas centrales en las que su pensamiento se resume: primero, que nunca dejamos de tener una economía capitalista y que por lo tanto debíamos avanzar al socialismo, y segundo, que continuamos teniendo un Estado burgués, y por ello nuestro compromiso es trascenderlo para construir el Estado comunal. Más allá de las limitaciones de esta concepción, no cabe duda que la misma apuntaba en la dirección correcta. Ese es el verdadero legado de Chávez y quien quiera continuarlo, a esto es a lo que debe consagrarse.

El legado de Chávez es el socialismo, ese fue el propósito con el cual logró despertar a las masas trabajadoras de Venezuela, y ganar la atención de los pueblos oprimidos del mundo.

Este fue el ideario por el cual Chávez inmoló su vida, por la lucha revolucionaria y no solo por la independencia.  Pero aquí vemos una vez más el triunfo de las argucias del oportunismo socialdemócrata y estalinista en puestos de dirección, que sigue aferrándose a la teoría de las etapas, no solo para justificar su incapacidad de llevar a cabo la revolución, sino también porque se acomodó dentro del Estado burgués y su intención jamás ha sido destruirlo, ni menos organizar a las masas para que constituyan un nuevo poder.

Con esto no intentamos justificar el culto a la personalidad a un hombre como Chávez, como sí lo hizo la burocracia al manipular a las masas con la imagen del líder bolivariano. Con esto lo que se intenta es evidenciar es el abandono del socialismo. El gobierno se ha deslindado del proyecto histórico que precedió a Chávez y del carácter revolucionario del proceso bolivariano.

Incluso ante los recientes llamados a elecciones vemos como la burocracia de nuevo llama a la «unidad» vacía y sin programa, para la supuesta defensa de la patria, y no del «Legado del Comandante Chávez» o de «la revolución». ¿Ya se les olvidó o será que les da vergüenza? Lo más seguro es que no. Simplemente ya no se esfuerzan en mantener la manipulación de las masas por medio de su verborrea pseudoizquierdista.

Esta dirección no tomará medidas revolucionarias, pues esto no responde a sus intereses económicos y políticos. Hasta ahora solo conservan la figura de Chávez como un cascarón vacío, dando la espalda a su pensamiento combativo y revolucionario.

Lo que podríamos agradecerle a esta dirigencia viciada y traidora, es que terminara de deslindarse de la idea del socialismo, que bastante grande le quedó. Sin embargo, lo que no deja de ser indignante y a la vez doloroso, es que lo hicieran después de haber ensuciado su nombre con su repugnante inmundicia.

Elecciones parlamentarias

 

Durante el discurso de ratificación y renovación de la cúpula militar, Maduro reiteró que este año se celebrarán elecciones parlamentarias y llamó al pueblo a prepararse para ir a votar, y elegir una nueva Asamblea Nacional (AN), esto a pesar de que el país afronta los estragos de la propagación del Covid-19, que amenaza con agravarse. Para ello arguyó al ejemplo de otros países donde se han celebrado comicios, y otros en los que se llevarán a cabo elecciones próximamente.

De la misma manera, el presidente informó que instruyó efectuar el Plan República con medidas especiales de bioseguridad para evitar la propagación del virus. También comentó que dio instrucciones a la presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE), Indira Alfonzo, para liderar este plan durante el próximo 6 de diciembre, fecha en que se estima tendrá lugar dichas elecciones.

Estas circunstancias nos obliga a cuestionarnos nuevamente el papel que deben jugar los partidos y las organizaciones políticas de izquierda ante este escenario que se aproxima, y ante ello, planteamos lo que reiteradamente desde hace un par de años hemos venido impulsando.

Una Alternativa Revolucionaria

En el mismo artículo al que se hizo referencia en líneas pasadas, se le dedicó todo un apartado al punto que hoy nuevamente es imperante destacar, por ello en esta oportunidad volvemos a citarlo:

La construcción de una Alternativa Revolucionaria

 

 Hace varios años y a la luz de los acontecimientos, hemos venido            denunciando el viraje del gobierno hacia la derecha por medio de una        crítica compañera, pero llegamos al punto de comprender el talante del engaño y la traición a la cual han sido sometidas las organizaciones políticas y las bases del chavismo.

 Hoy llamamos e invocamos a todos aquellos revolucionarios         consecuentes que apoyaron alguna vez el proyecto político bolivariano,      con la esperanza de la transformación socialista, para la construcción de   una alternativa revolucionaria. Con el apoyo de las bases, de los distintos grupos y organizaciones políticas de izquierda que se  encuentren comprometidas con el movimiento de los trabajadores, podremos recuperar a la Revolución y evitar que se pierda.”

Actualmente es incuestionable que el PSUV no es el auténtico partido revolucionario que se aspiró que fuese, este terminó degenerándose y convirtiéndose en una simple maquinaria electoral. Las bases no tienen incidencia en las decisiones que en él se toman, estas quedan en manos de la cúpula cívico-militar. Solo evidenciamos en él las inconsistencias de su discurso y su accionar político, pero no desconocemos la honestidad de sus bases, que continúan dando la batalla en los distintos frentes de lucha, a pesar de las adversidades.

En este momento, reanudamos este llamado a las bases del chavismo revolucionario, y les exhortamos a deslindarse de la dirigencia gubernamental, al reconocer sus traiciones, y a sumarse a la construcción de una alternativa revolucionaria. Esto significa unificar fuerzas no solo de cara a las próximas elecciones parlamentarias, sino para erigir un nuevo referente político que asuma el compromiso histórico revolucionario, y las distintas luchas obreras, campesinas y populares.

Los comunistas nos reconocemos como parte de la clase trabajadora, nos organizamos y luchamos las mismas batallas, por ello hoy ante la consigna incompleta y anacrónica con la que se intenta calar en la conciencia del pueblo trabajador, de: “independencia o nada” elevaremos en los distintos espacios de intervención no solo la que desde hace un par de años impulsamos para erigir ese nuevo referente político, sino que ahora sumamos una más:

¡Revolución o Nada!

¡Por la construcción de una Alternativa Popular Revolucionaria!



Publicado el 20 de julio 2020, bajo el
 título de “Independencia o Nada”


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